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La civilización ha modelado e invadido totalmente la costa. Edificios, puertos, carreteras y autopistas. Pero, al lado de todo esto, se encuentran nuestras queridas playas de arena. El lugar para montar el material y esperar al viento en compañía de los amigos. Y hoy el garbí veraniego refresca la temperatura ambiente y levanta el ánimo de los windsurfistas urbanos, que presienten una buena navegada. En el mar no hay señales de tráfico...
Vientos y épocas más favorables
El viento de garbí es el predominante en toda la costa. Pero se complementa con otros vientos para producir una estadística bastante buena, especialmente en primavera y otoño. El suroeste o garbí es un viento térmico que en primavera puede soplar bastantes días seguidos. Se levanta al mediodía y puede llegar a F 4/5. En cada spot, su particular orografía determina la intensidad y dirección. Es el viento más común en esta costa. Otro de los vientos es el levante, producido por una borrasca formada en el Mediterráneo que trae lluvia y temporal a la costa catalana. Esta situación es habitual en primavera y en otoño y trae consigo grandes olas que pueden ser aprovechadas en algún sitio. El poniente es el tercero en discordia. Sopla tras el paso de una depresión. Se nota en toda la costa, pero sopla de tierra excepto en algún spot que lo recibe de lado y donde se puede navegar con viento fuerte.
Qué llevarse a navegar
Los vientos oscilan entre 8 y 20 nudos, por lo que las velas desde 4,7 hasta las grandes velas de racing serán las necesarias para explotar todas las rachas. El material perfecto, cuando el garbí está instalado, es una freeride con 6 m. Pero en muchas ocasiones las grandes tablas y velas permiten navegar cuando la brisa térmica es más floja.
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